La integrante de la Comisión Ejecutiva Nacional del Partido del Trabajo (PT), Angélica Rivadeneyra Villarreal, lanzó una severa crítica a la expansión inmobiliaria que se mantiene en Naucalpan, pese a la grave crisis de abasto de agua y al deterioro de los servicios públicos básicos que enfrentan miles de familias en el municipio.
La dirigente petista condenó que continúen autorizándose nuevos fraccionamientos sin una planeación integral, mientras colonias enteras pasan semanas e incluso meses sin recibir agua potable, viéndose obligadas a depender de pipas para cubrir una necesidad elemental. Advirtió que este crecimiento desmedido está profundizando una crisis social que impacta directamente la calidad de vida de la población.
“No es posible que se privilegien intereses económicos por encima del derecho humano al agua”, subrayó Rivadeneyra, al señalar que el acceso a servicios básicos no puede estar supeditado a negocios inmobiliarios ni a decisiones que benefician a unos cuantos.
La integrante de la dirigencia nacional del PT sostuvo que, en gobiernos emanados de la Cuarta Transformación, no debe permitirse que los intereses privados se impongan sobre las necesidades colectivas. Recordó que garantizar el suministro de agua potable y otros servicios no es un favor político, sino una obligación constitucional y moral del Estado.
Asimismo, alertó que la expansión urbana sin control no solo compromete el abasto de agua, sino que también agrava problemas de movilidad, drenaje, seguridad y deterioro ambiental, afectando de manera desproporcionada a las colonias más vulnerables. “El desarrollo no puede ser sinónimo de despojo ni de desigualdad; debe ser ordenado, sustentable y con justicia social”, afirmó.
Finalmente, Angélica Rivadeneyra precisó que el Partido del Trabajo no se opone al desarrollo inmobiliario ni a la construcción de vivienda, como lo demuestra su respaldo al programa de vivienda digna impulsado por la Presidenta de la República. Sin embargo, enfatizó que el PT rechaza cualquier modelo de crecimiento que profundice la desigualdad y afecte a comunidades que hoy carecen de agua, advirtiendo incluso la sospecha de un posible desvío del recurso hídrico para abastecer nuevas construcciones. “El desarrollo debe servir al pueblo, no servirse de él”, concluyó.
